miércoles, 22 de agosto de 2012

La rebelión de los boxers

Los bóxers formaban parte de una sociedad secreta de chinos, que se hacían llamar los Yi-heTuan (puños honrados y armoniosos). Los occidentales los conocían como bóxers, debido a sus rituales de artes marciales, boxeo y esgrima, que según los mismos chinos, creían las hacían invulnerables a las balas. Dicha organización era xenofóbica.




Lo que pretendían era sacar o expulsar a los misioneros cristianos y a los extranjeros de China, los cuales controlaban el país. Los misioneros construían templos sin respeto por las creencias regionales. Con respecto a los extranjeros en general, Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Alemania, Japón y Rusia imponían sus intereses, ocupaban puertos y se repartían zonas de influencia.

La xenofobia se alimentaba del odio que tenía la sociedad china en contra de las intervenciones extranjeras, desde las guerras del opio, la intervención japonesa de 1894, la ocupación alemana de 1897, los elevados impuestos y, derivado de lo anterior, la hambruna que mató al 20% de la población (6 millones de personas).

La Corte Real, comandada por la emperatriz viuda Ci Xi, apoyaba, en forma clandestina, a la rebelión, con el objeto de fortalecer su poder interno; muchos gobernadores provinciales hicieron lo mismo; asimismo, contaban entre sus filas con soldados imperiales. Por tal razón, los bóxers destruyeron  medios de comunicación, como el telégrafo, líneas de ferrocarril y mataron a 231 extranjeros y a milllares de chinos cristianos.

Los boxers atacaron a las embajadas extranjeras, matando el 20 de junio de 1900, al embajador de Alemania en ese país. Derivado de dicho asesinato, las potencias extranjeras le declararon la guerra a China.

Las potencias conformaron un ejército de 20,00 hombres, los que entraron a Pekín, el 14 de agosto del mismo año. Sofocaron la rebelión y saquearon la ciudad, castigando a la población civil de dicha rebelión.

El final de la rebelión se produjo el 7 de septiembre de 1901, cuando la Dinastía Manchú aceptó la firma del un nuevo tratado, el cual se le conoció como "Protocolo Bóxer", siendo desfavorable para China. Dicho protocolo contenía lo siguiente:





  • Indemnizaciones y penas de muerte, por decapitación, para los miembros de la comunidad.
  • Las tropas extranjeras dejaron guarniciones desde Pekín hasta el mar.
  • El servicio civil chino se suspendió por cinco años.
  • El Reino Unido y Alemania aumentaron sus posesiones en China.



La indemnización consumí al mitad del PIB, perjudicando su situación económica, lo cual produjo el fin de la dinastía Manchú e iniciando así, en 1911, la República China.



sábado, 18 de agosto de 2012

Imperialismo, fase superior del capitalismo

Los siguientes textos son copiados del libro: "El imperialismo, fase superior del capitalismo" de Lenin.


"En este folleto, se prueba que la guerra de 1914-1918 ha sido, por ambas pares, una guerra imperialista (esto es, una guerra de conquista, de bandidaje y de rapiña), una guerra por el reparto del mundo, por la distribución y redistribución de las colonias, de las esferas de influencia, del capital financiero, etc ...".


"... Así pues, el resumen de la historia de los monopolios es el siguiente: 1) Décadas del 60 y 70 (1800), punto culminante de desarrollo de la libre competencia. Los monopolios no constituyen más que gérmenes apenas perceptibles. 2) Después de la crisis de 1873, largo periodo de desarrollo de los cárteles, los cuales sólo constituyen todavía una excepción, no son aún sólidos, aún representan un fenómeno pasajero. 3) Auge de fines del siglo XIX y crisis de 1900 a 1903: los cárteles se convierten en una de las bases de toda la vida económica. El capitalismo se ha transformado en imperialismo ...".

"... Concentración de la producción: monopolios que se derivan de la misma; fusión o engarce de los bancos con la industria; tal es la historia de la aparición del capital financiero y lo que dicho concepto encierra ...".

"... Para Inglaterra, el periodo de intensificación inmensa de las conquistas coloniales corresponde a los años 60 - 80, y es muy considerable durante los últimos veinte años del siglo XIX. Para Francia y Alemania corresponde justamente a estos veinte años. Hemos visto antes que el periodo del desarrollo máximo del capitalismo pre monopolista, el capitalismo en el que predomina la libre competencia, se extiende de 1860 a 1870. Ahora vemos que es justamente después de este periodo cuando empieza el auge inmenso de las conquistas coloniales, se exarceba hasta un grado extraordinario la lucha por el reparto territorial del mundo ... Se ve claramente cómo a fines del siglo XIX y en los albores del siglo XX se hallaba ya terminado el reparto del mundo. Las posesiones gigantescas después de 1876: en más del 50% de 40 a 65 millones de kilómetros cuadrados, para las seis potencias más importantes... Tres potencias no poseían en 1876 colonias, y la cuarta, Francia, casi no las tenía. Para 1914, esas cuatro potencias habían adquirido colonias con una superficie de 14.1 millones de kilómetros cuadrados, es decir, el 50% aproximadamente más que la superficie de Europa, con una población de casi 100 millones de habitantes...".


Fuente: El imperialismo, fase superior del capitalismo. Lenin. Ed. Progreso.

sábado, 11 de agosto de 2012

El dilema de la izquierda mexicana

Se realizaron elecciones en México, en donde se eligió al presidente de la República, a gobernadores de algunos estados, como Tabasco, Morelos, Jalisco y del gobierno del Distrito Federal, así como a diputados y senadores federales. El partido de la revolución democrática (PRD) ganó en Morelos, Tabasco y el gobierno del DF, así como se convirtió en la segunda fuerza dentro del Congreso de la Unión. Sin embargo, su candidato a la presidencia de la República, perdió nuevamente las elecciones.


Andres Manuel López Obrador, quien fue el candidato de la izquierda mexicana, ha impugnado las elecciones presidenciales, sin embargo, y por causas obvias no ha impugnado las elecciones locales en donde su partido o coalición ganó. 


Empero, para el partido más grande de la izquierda mexicana, el PRD, la situación se ha vuelto incómoda, ya que, varios de sus miembros han enviado señales de que prefieren trabajar y llegar acuerdos con el nuevo gobierno federal, y dejar las elecciones federales en paz, mientras el sector duro y radical del mismo partido busca continuar con la impugnación, buscando la cancelación de las mismas elecciones.


El dilema es, a ojos de este bloguero es el buscar ser un partido de izquierda moderna, abierto al diálogo, a los acuerdos, respetando las instituciones y el voto popular o ser una izquierda radical, con tintes fascistas que buscan la imposición y el control.

La colonización de la India


La India fue la pieza clave del imperialismo británico. Su dominio se remonta al siglo XVIII cuando la East Indian Company se encargaba de la explotación y administración   del territorio (1777). 




Con sus 5 millones de kilómetros cuadrados y una población cercana a los 300 millones de habitantes constituía un mercado muy importante para los productos británicos. Suministraba a Gran Bretaña materias primas (especialmente algodón; aunque también era importante el té, yute y aceite). 


La llegada de los europeos inició a una etapa crucial en la historia de la India. En 1687, la Compañía de las Indias Orientales británica se instaló en Bombay y durante todo el siglo XVIII su ejército particular libró la guerra contra los franceses, a quienes derrotó en 1784. A partir de 1798 las tropas de la Compañía, comandadas por Richard Wellesley, emprendieron la conquista metódica del territorio indio.

Los británicos gobernaron la India a través de la Compañía de las Indias Orientales. El territorio hindú se convirtió en "la joya de la Corona británica" y su explotación posibilitó el desarrollo de la naciente Revolución Industrial, al proveer a la industria británica de materias primas baratas, de capital y de un amplio mercado cautivo. La economía india fue desmantelada. Se suprimió la exportación de telas de excelente calidad, realizadas de modo artesanal y doméstico, que eran un obstáculo para la expansión de la industria textil inglesa. La ruina de esta industria trajo aparejado el empobrecimiento masivo de los campesinos. La tierra fue reorganizada bajo el cruel sistema Zamindari para facilitar el cobro de impuestos que enriquecían las arcas británicas. Los campesinos fueron obligados a cambiar su agricultura tradicional por una de productos de exportación (índigo, yute, café y té). Esto trajo como resultado severas hambrunas.


Hacia 1820 Gran Bretaña controlaba casi toda India, excepto Punjab, Cachemira y Peshawar, gobernado por su aliado, el sikh Ranjit Singh. Los británicos anexaron esos territorios en 1849, después de la muerte de Singh. Los «aliados leales» mantuvieron una autonomía nominal, que les permitía conservar sus cortes, palacios y privilegios, para satisfacción de los visitantes europeos.

La consigna colonialista era «dividir para reinar»: se enviaban mercenarios de una región para someter a otra (como fue el caso de los gurkas nepaleses o los sikh de Punjab). También se utilizaron las diferencias religiosas; por ejemplo a principios del siglo XX, una reforma electoral estableció que los musulmanes, hindúes y budistas podían votar solamente a candidatos de su misma religión. Durante el período colonial, esta manipulación generó innumerables explosiones sociales.

La más importante fue la llamada rebelión de los cipayos (soldados indios al servicio de Inglaterra) de 1857-1858, que comenzó como una protesta en los cuarteles que luego incorporó otras reivindicaciones, y se convirtió en una protesta de todo el país. Hindúes y musulmanes se unieron y llegaron inclusive a proponerse la restauración del Imperio del Gran Mogol. Al fin de la rebelión se disolvió la Compañía de las Indias Orientales y el país se convirtió en dominio británico gobernado por un virrey. La reina Victoria incorporó el título de Emperatriz de la India.

Sin embargo el nacionalismo hindú resucita. En 1885 nace un partido nacionalista: el Partido del Congreso, dirigido por intelectuales hindúes formados en universidades anglosajonas y que se orientó hacia posiciones moderadas: la conversión de la India en un dominio similar a Canadá. Pero Gran Bretaña se negó sistemáticamente a conceder la autonomía a un territorio vital para la economía inglesa.


Derivado de lo anterior, se realizan grandes movilizaciones sociales contra la colonización y la presencia británica en la región. Estos movimientos masivos y pacíficos de descontento fueron organizados por un hombre, quien es considerado el padre de la India. Gandhi, el mahatma (alma grande o alma noble) , título que le fue atribuido por el pueblo hindú.