jueves, 18 de septiembre de 2025

Los árabes

 

Loa a Alá, dueño del universo.

El Clemente, el Misericordioso.

Soberano en el día de la retribución.

A ti es a quien adoramos, de ti es de quien imploramos socorro.

Dirígenos por el camino recto.

Por el sendero de aquellos a quienes has colmado con tus beneficios.

No por el de aquellos que han incurrido en tus iras, ni por el de los que se extravían.

Sura Primero. Sagrado Corán.


Antes de iniciar el desarrollo de este tema, vale la pena aclarar el título, en la península arábiga, habitan comunidades que practican diferentes corrientes religiosas, como el judaísmo, cristianismo y musulmán.


El árabe musulmán se identifica con su idioma, con su religión, con su literatura, con el islam, el cual surge de los propios árabes. Los árabes[1], su historia, su actualidad, su gobierno, su sociedad, su forma de vida, depende del islam, y la historia del islam es la historia de los musulmanes (Antaki, 1989).

Antes del surgimiento del islam, los árabes eran un conjunto de tribus que hablaban diferentes dialectos, al surgir Mahoma o mejor dicho, cuando Mahoma empezó a predicar el Corán, la palabra ayudó a crear una identidad en esos pueblos, les ayudó a identificarse entre ellos. Cabe mencionar que, a diferencia de otros pueblos, en donde consideran la lengua como un desarrollo cultural de los mismos, los árabes piensan que la lengua es un invento de Dios, y que Dios les prestó la palabra (Antaki M. 2016), por consiguiente, como el idioma árabe es de origen divino, luego entonces es perfecta. Derivado de lo anterior, el futuro, dentro del idioma, no existe, porque Dios es presente. El idioma árabe tiene tres tiempos simples, el madi (pasado), el madarè (en acción y presente) y el amr (imperativo) (Antaki, 1989).


Con anterioridad al surgimiento del islam, la religión que existía en la región, que hasta cierto punto se podría decir politeísta, era la Kaaba, el cual es un cubo negro, el cual estaba rodeado por más de 300 ídolos (McHugo, 2015), la Kaaba ha estado en la Meca. Siendo el destino de una peregrinación anual, la cual coincidía con un mercado importante.


La Meca es una ciudad de Arabia Saudita, con más de un millón de habitantes, aumentando una vez al año, cuando se realiza la peregrinación anual, la cual es uno de los cinco pilares del islam (Ros, 2019).





Los cinco pilares del islam son los siguientes (Report, 2019):

Shahada o testimonio, es el principal precepto, en donde el musulmán acepta a Alá como único dios y a Mahoma como su profeta.

·        Salat u oración, los musulmanes tienen que rezar u orar cinco veces al día.

·        Zakat o caridad, todos los musulmanes tienen la obligación de ejercer y practicar la caridad.

·        Sawn o ayuno, en la festividad religiosa más importante del islam, el Ramadán, los musulmanes realizan ayuno. Actualmente se tienen consideraciones para aquellas personas con situaciones especiales.

·        Hajj o peregrinación a la Meca. Los musulmanes tienen la obligación de hacer la migración, cuando menos una vez en su vida.


     Para los árabes, esa piedra representa a un ángel petrificado que cuidaba el árbol del pan, y que Adam (Adán) lo sacó del paraíso, y como lo tocó con sus manos pecaminosas, cambio de un color blanco a un color negro. En el día de la resurrección la piedra se convertirá nuevamente en el ángel y testificará para todos los que lo tocaron con respeto y reverencia (Islam, 2018).



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     Continuando con la religión, la musulmana tiene mucha influencia de las religiones judía y cristiana, tan es así, que Mahoma, en su momento, confirmo las revelaciones que los anteriores profetas habían tenido. Por lo que es el mismo Dios, utilizando el temor hacia él, con el fin de construir un sistema moral más humanitario (McHugo, 2015).





Fuente: https://mundoislam.com/islam/2018/08/06/piedra-negra-kaaba/



    Dentro de la religión, se busca que los musulmanes emulen la vida del profeta, la cual se encuentra plasmada en la Sunna, la cual incluye temas legales, como el matrimonio, el divorcio, herencias, contratos. La religión musulmana invade la vida pública, ya que al musulmán se le ordena orar cinco veces al día, al amanecer, al mediodía, a la media tarde, al anochecer y después de cenar (McHugo, 2015).


   Como se ha comentado anteriormente, la palabra, dentro de la religión musulmana, ha sido muy importante, se menciona que Mahoma llamó a Alá utilizando 99 nombres diferentes, mencionándose que aquel que los recita de memoria es capaz de entrar al paraíso (Buendía, 2014):



1.     Allah. El único Dios.

2.     Ar-Rahmân. El todo compasivo.

3.     Ar-Rahîm. El más misericordioso.

4.     Al-Malik. El supremo soberano.

5.     Al-Quddûs. El más santo.

6.     As- Salâm. La paz y la bendición.

7.     Al-Mu´min. El fiador de seguridad.

8.     Al-Muhaymin. El guardián y protector.

9.     Al-´Azîz. El todo poderoso y autosuficiente.

10.  Al-Jabbâr. El poderoso e irresistible.

11.  Al-Mutakabbir. El tremendo e imperioso.

12.  Al-Khâliq. El creador.

13.  Al-Bâri. El fabricante.

14.  Al-Musawwir. El forjador.

15.  Al-Gaffâr. El indulgente.

16.  Al-Qahhâr. El dominante.

17.  Al-Wahhâb. El dador de todo.

18.  Ar-Razzâq. El proveedor y sustentador.

19.  Al-Fattâh. El que abre, el que da la victoria.

20.  Al-‘Alîm. El sabio y omnisciente.

21.  Al-Qâbid. El que contiene y constriñe.

22.  Al-Bâsit. El que da abundantemente.

23.  Al-Khâfid. El que da humildad.

24.  Ar-Râfi´. El exaltado.

25.  Al-Mu’izz. El que da honor.

26.  Al-Mudill. El que humilla.

27.  As-Samî. El que oye todo.

28.  Al-Basîr. El que ve todo.

29.  Al-Hakam. El juez.

30.  Al-‘Adl. El más justo.

31.  Al-Latif. El sutil.

32.  Al-Khabir. El todo pendiente.

33.  Al-Halim. El paciente.

34.  Al-‘Azim. El magnificiente, el infinito.

35.  Al-Gafûr. El que perdona todo.

36.  Aš-Šakūr. El apreciador.

37.  Al-‘Alĩ. El elevado, el más grande.

38.  Al-Kabĩr. El verdadero grandioso.

39.  Al-Hafīz. El preservador.

40.  Al-Muqīt. El que sustenta.

41.  Al-Hasīb. El que reconoce.

42.   Al-Ğalĩl. El sublime, el majestuoso.

43.  Al-Karīm. El generoso.

44.  Ar-Raqīb. El observador.

45.  Al-Muğīb. El que responde.

46.  Al-Wāsi’. El que todo abarca.

47.  Al-Hakīm. El sabio.

48.  Al-Wadūd. El digno de ser amado.

49.  Al-Mağīd. El glorioso, el majestuoso.

50.   Al-Bā’iţ. El resurrector.

51.  Aš-Šahīd. El testigo.

52.  Al-Haqq. La verdad.

53.  Al- Wakīl. El digno de confianza.

54.  Al-Qawwi. El poseedor de toda fuerza.

55.  Al-Matīn. El firme.

56.  Al-Walī. El protector, el que ayuda.

57.  Al-Hamīd. El que merece toda alabanza.

58.  Al-Muhsí. El contable, el calculador.

59.  Al-Mubdi’. El que inicia todo, el que da origen.

60.  Al-Mu’īd. El restaurador.

61.  Al-Muhyī. El que da vida.

62.  Al-Mumīt. El que trae muerte, el destructor.

63.  Al-Hayy. El por siempre viviente.

64.  Al-Qayyūm. El sostenedor de todo.

65.  Al-Wāğid. El observador, el que encuentra.

66.  Al-Māğid. El iluste, noble y glorificado.

67.  Al-Wāhid. El único, el indivisible,

68.  As-Samad. El inexpugnable, el eterno.

69.  Al-Qādir. El todo poderoso.

70.  Al-Muqtadir. El poderoso, el determinante.

71.  Al-Muqaddim. El que acelera y apresura.

72.  Al-Mu’akhkhir. El que atrasa.

73.  Al-‘Awwal. El primero.

74.  Al-‘Ahir. El último.

75.  Az-Zāhir. El manifiesto y victorioso.

76.  Al-Bātin. El oculto, el que rodea rodo.

77.  Al-Wālī. El patrón, el que gobierna.

78.  Al-Muta’ālī. El más elevado.

79.  Al-Barr. La fuente de bondad.

80.  At-Tawwāb. El que acepta arrepentimiento.

81.  Al-Muntaqim. El vengador.

82.  Al-‘Afū. El que disculpa, el que borra pecados.

83.  Ar-Ra’ūf. El compasivo.

84.  Mālik-ul-Mulk. El poseedor de soberanía.

85.  Dhū-l-Ğalāli. El señor de la majestad y la generosidad.

86.  Al-Muqsit. El equitativo.

87.  Al-Ğāmi. El recogedor, el que unifica.

88.  Al-Ganī. El autosuficiente.

89.  Al-Mugnī. El enriquecedor.

90.  Al-Māni. El que previene, protector y defensor.

91.  Ad-Dārr. El que causa precauciones.

92.  An-Nāfi. El propicio, el creador de lo bueno.

93.  An-Nūr. La luz.

94.  Al-Hādī. El guía.

95.  Al-Badī. El incomparable, el origen.

96.  Al-Bāqī. El incomparable, el origen.

97.  Al-Wārit. El heredero de todo.

98.  Ar-Rasīd. El guía del camino recto, el maestro infalible.

99.  As-Sabūr. El paciente.

    Regresando a Mahoma, el líder religioso empezó la predicación en la Meca, por los finales de 570 después de Cristo, pero tuvo que huir a Medina, ya que atentó en contra del orden establecido, por lo que tuvo que huir a Medina. A la larga, en ese lugar, después de controlar a las tribus que habitaban ahí, lucho en contra de la Meca, dominándola y para el 632, la convirtió en el centro de la nueva religión (McHugo, 2015).


     El éxito que tuvo Mahoma, en el momento de crear un estado, fue que junto a las tribus bajo los lazos de la fe. Es decir, para lograr eso, primeramente, se aceptó el principio de igualdad entre todos los musulmanes, así como la aceptación de los preceptos islámicos, lo anterior dio como resultado que todos los musulmanes, todas las tribus formaron parte de la Umma o comunidad islámica (Kobeh, 1986).

     Así aun siendo de forma primitiva, la creación del estado se basó en el islam, siendo su gobernante Muhammad, su constitución es el Corán. Siendo uno de los objetivos de este estado, del islam y del musulmán, es el testimonio a los hombres, ya que son intermediarios entre Dios (Alá) y la humanidad (Antaki m., 2016).


    El Corán fue escrito dos décadas posteriores a la muerte del profeta. Cabe mencionar que este libro tiene una característica, la primera parte se encuentra al final de este, la segunda al principio. ¿Por qué razón? Porque al momento de hacer el libro, se decidió que los capítulos más cortos se encontrarían al principio, los más grandes al final (Antaki M. 2016).


     Después de la muerte del profeta, los musulmanes crearon un imperio, primeramente, invadiendo a la Persia antigua y derrotando al Imperio Bizantino. Toda la parte norte de África, llegando a España, Portugal y Francia, mientras que al este invadieron Irak, Persia, Afganistán, Turquestán, Pakistán, parte de India (Kobeh, 1986).


     En el 657, se da la gran división musulmana, en una batalla, por el dominio del imperio, entre Alí Ibn Abi Talib, primo yerno del profeta y Muawiya, quien fue el secretario del profeta. El primero perdió la batalla y de ahí se formó la comunidad de la Chi’a o Chi’at (la comunidad de Ali), el segundo formó el imperio umaya y la ortodoxia todo poderosa, la Sunna (Antaki, 1989).




       Fuente: https://www.razon.com.mx/mundo/que-diferencia-hay-entre-sunitas-y-chiitas/


     Durante el dominio musulmán, se desarrolló el conocimiento, la cultura, las matemáticas, gracias a que las poblaciones que se encontraban, en lo que ahora es Siria, ya tenían los conocimientos de los griegos y romanos, y tradujeron toda esa cultura al árabe; la ciudad de Bagdad se convierte en la ciudad del conocimiento. Dicho periodo se le conoce como el “periodo de las luces” (Antaki. 1989).


Entre los años de 1050 y 1258, el imperio musulmán sufrió tres invasiones mongoles, las cuales destruyeron, entre otras cosas, la célebre biblioteca de Bagdad, destruyendo así la cultura, el conocimiento y el desarrollo del imperio (Antaki, 1989).


Los mongoles fueron detenidos por el ejército de mamelucos, quienes eran esclavos turcos entrenados, que posteriormente tomaron el poder de Egipto, y del imperio. Los mongoles se convirtieron, al pasar de los años, al islam. Así mismos, los mamelucos expulsaron a los cristianos europeos de la tierra santa en sus famosas cruzadas (McHugo, 2015).





Los turcos otomanos, quienes en un principio eran esclavos, posteriormente fueron mercenarios y al último tomaron las riendas del mundo islámico, construyendo las estructuras de un Estado sólido. Para 1453 conquistaron el imperio Bizantino, invadieron Persia, Egipto y lo que ahora es Arabia Saudita, con las ciudades santas de Medina y la Meca (Kobeh, 1986).


A finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, el imperio Otomano no pudo detener el incremento de la influencia europea sobre la región, derivado de las revoluciones sociales e industriales que se vivieron en ese continente, el poderío, el desarrollo cultural, tecnológico, comercial y militar sobrepasaba a este Imperio (Kobeh, 1986).


Los países europeos también llevaron a la región el concepto de nacionalismo, el cual empezó a causarle problemas al Imperio Otomano, en la región de los Balcanes como en Egipto (McHugo, 2015).

En 1870, derivado de una crisis económica en el Imperio Otomano, surgieron revueltas de cristianos en los Balcanes, los cuales fueron aplastados por los otomanos, sin embargo, eso provocó el enojo y la invasión de Rusia, defensora de los cristianos ortodoxos en la región. Los rusos se apropiaron de territorios otomanos, así como el Imperio Otomano tuvo que otorgarles independencia a regiones de los Balcanes (McHugo, 2015).


En el siglo XIX, la región musulmana ya sufría el colonialismo europeo, por una parte, el Reino Unido controlaba Egipto, el Golfo Pérsico, Rusia se expandía al sur de sus territorios, a costa del Imperio Otomano y Francia controlaba Argelia, Túnez y Marruecos (McHugo, 2015).


Con respecto a Asia Central, la expansión del Imperio Zarista buscó apoderarse de Persia, para lo cual, fundó un gobierno general en Turkestán, sin embargo, los ingleses, con el fin de evitar la influencia rusa en la India, Afganistán preservo su independencia como un estado amortiguador entre los dos imperios.



Durante el siglo XIX, el Imperio Otomano se enfrentó a dos amenazas externas, la primera, que fue la más grave, a la expansión del Imperio Ruso, con quien tuvo, de 1774 a 1914, cinco conflictos armados, y la segunda, el Imperio Austro Hungaro. Sin embargo, se enfrentó también a movimientos de liberación nacional, como la independencia de Grecia en 1830, la autonomía de Serbia en 1829, la autonomía de las provincias rumanas en 1859, Bulgaria en 1877 (Georgeon, 2014).

Durante la primera década del siglo XX, el este Imperio se enfrentó al resurgimiento del nacionalismo árabe, hostigado, tanto por el Reino Unido como por Francia, quienes buscaban controlar a estos pueblos por dos motivos, el primero de ellos, el político, primero aliados contra el Imperio Otomano, a su vez, en contra de Alemania, y después contra los rusos, y el otro, el económico, para controlar el petróleo de la región (Martínez, 2006).


Al iniciarse la Primera Guerra Mundial, el Imperio Otomano dudaba entre la alianza con el Imperio Alemán o la unión con los británicos, franceses y rusos, sin embargo, se sumando dos factores que fueron factores importantes para la entrada del Imperio Otomano en la “Gran Guerra”, la primera de ellas fue el temor a Rusia, su enemigo tradicional, y el segundo factor fue el desdén del Imperio Británico (García, 2014).


Durante el conflicto, el interés principal del Imperio Otomano fue la frontera con Rusia en el Cáucaso, siendo Armenia, la zona principal del conflicto, provocando así un genocidio armenio, por manos otomanas. Al respecto, los otomanos distrajeron tropas de otros frentes, sobre todo de Palestina, para recuperar zonas que los rusos previamente habían ganado. Por tal razón, las tropas británicas (hindúes, australianos y neozelandeses) destruyen las ofensivas otomanas en la región del Éufrates y Tigris (García, 2014).


Gran Bretaña realizó una gran actividad política militar al enviar agentes, como Lawrence de Arabia, que mezclaron ayuda militar y económica con estímulos políticos, lo que motivo el levantamiento de los pueblos árabes en contra del Imperio Otomano (Georgeon, 2014).


Al finalizar la Primera Guerra Mundial, el Imperio Otomano fue derrotado, por lo que se firmó el tratado de Sèvres en 1920, obligando su retiro de la región árabe, en donde la presencia franco británica establecieron los siguientes mandatos (Martínez, 2006):

·        En los mandatos británicos, se organizaron como monarquías árabes y evolucionaron hacia una autonomía controla, Irak adquirió su independencia en 1930.

·        Transjordania creada como Emirato en 1923.

·        El Imperio Británico se quedó con la administración directa de Palestina, derivado del conflicto entre los árabes y los judíos.

·        Los mandatos franceses se organizaron como repúblicas, Siria y Líbano aceptando una autonomía controlada en 1936.



Esta situación dominó hasta los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, con el respaldo de Reino Unido, cuando se formó la Liga de Estados Árabes, formada por estados considerados independientes como Egipto, Irak, Arabia Saudita, Siria, Jordania, el Líbano y Yemen (McHugo, 2015).


Estos estados libres que buscaban la unión árabe, en apariencia, se encontraban desunidos y poco preparados para el mayor problema que se enfrentarían, la creación del estado israelí (McHugo, 2015).









[1] A partir de este momento a los árabes musulmanes, los nombraré únicamente como árabes.

Referencias.


Antaki, I. (1989). La cultura de los árabes. (1era Edición). CDMX: Siglo XXI.

Antaki, M. S. (2016). Pensar Medio Oriente. (1era edición) CDMX: Taurus.

García, V. (29 de 01 de 2014). ABC.

http://www.abc.es/cultura/20140127/abci-guerra-mundial-imperio-otomano-201401241636.html

Georgeon, F. (2014). El Imperio Otomano y Europa en el siglo XIX. Cuenta y razón.

Islam, M. (06 de 08 de 2018). Mundo Islam.

https://mundoislam.com/islam/2018/08/06/piedra-negra-kaaba/


Maruan Soto Anta, k. (2016). Pensar Medio Oriente. CMDX. Editorial Taurus.

McHugo, J. (2015). Una breve historia de los árabes. Madrid, España: Turner Noema.


jueves, 31 de julio de 2025

Método Hakomi

 




Soy docente a nivel universitario, y tengo la oportunidad de impartir clases tanto en una universidad pública como en una privada (algunas clases se encuentra grabadas en mi canal de YouTube Cuitláhuac Oviedo), y en ambas instituciones hablan del uso de las teorías pedagógicas, como la constructivista, la positivista o cualquier otra, para mejorar la forma en que doy las clases, de cómo planeo el desarrollo de estas, tomando en cuenta que deben de contar con un inicio, un desarrollo y un cierre. Así mismo, me piden mejorar mis habilidades como la cognitiva, la comunicación clara y objetiva, la actitud, empatía, competente, etc., etc.


Sin embargo, en ningún momento se ha hablado o estudiado de la situación del docente. De su personalidad, de sus antecedentes, de su experiencia, de sus traumas, defectos y virtudes. De como influye el tipo de personalidad del docente para el trabajo de academia, ni cómo se puede trabajar en nosotros mismos para mejorar como seres humanos y a la vez, mejorar como docentes, mejorar la práctica educativa.


Es por tal razón que presento el método Hakomi


El método Hakomi lo creó el psicoterapeuta Ron Kurtz durante todo un proceso de crecimiento, es decir, él inicio como terapeuta en 1970, utilizando los conocimientos de la Gestalt para la terapía, posteriormente incorporó técnica de la bioenergética a su trabajo terapéutico. Sin embargo, se había dado cuenta que no podía conectar con el paciente, que era muy técnico. Se sentía como uno de los samuráis que salieron en la película de “Los Siete Samuráis”, en donde uno de ellos, que era un maestro de la espada, pero no podía conectar con su arma, no podía conectar con sus sentimientos (Kurtz, R. 2009).


Por esa razón, buscaba la forma de mejorar su técnica de psicoterapeuta, por lo que retomó sus enseñanzas del yoga que venía practicando años antes de su inicio como terapeuta. Ron se interesaba en la filosofía taoísta y budista. Gracias a esas filosofías, las cuales buscan que el individuo se encuentre en el aquí y en el ahora, empezó a aplicar la técnica del mindfulness, ya que consideraba que la bioenergética era un poco violenta y contundente, por lo que buscó la manera de ir más suave en el trabajo terapéutico.


No se tiene una traducción precisa al español de mindfulness, sin embargo, se pueden observar algunas transcripciones como “Atención plena”, “Plena conciencia” o “prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente”. Siendo su principal objetivo el lograr un estado de conciencia profundo sobre nuestras sensaciones, sentimientos y pensamientos, libres de juicio, lo que nos ayuda a prestar atención a todo lo que pasa en nuestro interior (Institute, H. 2015).


Gracias a que empezó a utilizar el mindfulness dentro de su terapia, se dio cuenta que los pacientes comenzaron a reacción de una manera emocional intensa, ya que ayuda al paciente relajar sus defensas, el paciente decide trabajar con el mindfulness a sabiendas de que se van a convertir en seres vulnerables, abiertos al dolor, a las emociones dolorosas que están cargando. El creador de Hakomi menciona que la utilización de esta técnica ha ayudado a los pacientes a tener contacto con esos recuerdos de manera más rápida que con otras técnicas.


Otro factor importante, dentro de la técnica Hakomi, es la “no violencia”, es decir, se recomienda que el terapeuta debe de hacer sentir al cliente o al estudiante seguro, lo cual se puede empezar con un profundo respeto y compasión, así como trabajar en un lugar cálido, confortable y seguro.


En el caso de la impartición de clases, a veces los salones no son lugares cálidos y confortables, lo que obliga al docente a esforzarse más en las otras técnicas.


El tercer factor es la organicidad, la cual describe a las personas como sistemas vivos, sabios que son capaces de autoorganizarse, autocorregirse, lo que significa que cada persona es capaz de curarse por sí misma, por lo que se da por sentado que cada uno de nosotros tiene el conocimiento interno para poder producir esa curación. Por lo que terapeuta debe de facilitar la capacidad de restauración, la capacidad curativa del paciente (Goodtherapy, 2018).


El cuarto factor es la integración mente – cuerpo – espíritu como entidades que interactúan constantemente e influyen entre sí, en sus usos y costumbres, en sus creencias, así como en cómo ve el mundo, por lo que las creencias que cada uno tiene se reflejan en la forma de pensar y actuar, en la fisiología y en las experiencias somáticas de cada uno, es decir en las experiencias traumáticas que cada uno de nosotros tenemos.


El quinto factor que se maneja es el concepto de unidad, el cual reconoce que cada individuo, que cada uno de nosotros somos seres interdependientes, por lo que, si un individuo se encuentra enfermo, el sistema se enferma, por lo que el trabajo terapéutico también ayuda a solucionar los problemas que crean las barreras entre uno y los demás.


Para lograr todo lo anterior, es necesario que el terapeuta o docente, se prepare en los factores antes mencionados, incluso que los haga parte de su vida, ya que de lo contrario no podrá aplicar el método Hakomi correctamente. A continuación, se profundizará en cada uno de los 5 factores mencionados con anterioridad.


El mindfulness es la atención plena o consciencia plena del aquí y del ahora, es el estar en el momento presente. Lo anterior es con base en la meditación, en la meditación budista y, sobre todo en la meditación Vipassana (Badia, A. 2023). La meditación Vipassana es originaria de la India, creada por Siddharta Gautama “Buda”, la cual consiste en centrarse en la respiración y en las sensaciones corporales con el objeto de abrir la conciencia de estar en el aquí y en el ahora.


El significado de la palabra Vipassana es perspicacia en la lengua pali, y su objetivo es lograr la liberación del ciclo de sufrimiento mediante la observación y comprensión de la verdadera naturaleza de la realidad (puramente, s/f).


El trabajo consiste en poner atención a la respiración, sentir como entra y sale el aire de las fosas nasales o en su caso, centrarse en la sensación del abdomen como se infla y desinfla con la respiración.


Regresando a Mindfulness, se dice que es una meditación occidentalizada, adaptada a las necesidades de las personas en el occidente. Cabe mencionar que la meditación, ya sea Vipassana o Mindfulness no se encuentra relacionada a ninguna creencia religiosa. Por el otro lado, se tienen varios beneficios con la meditación como la mejora en la salud mental, el aumento en la concentración y en la claridad de la mente, tener conciencia de lo que se está sintiendo en el momento, ayuda a disminuir la avalancha de pensamientos que se presentan en todo momento, por lo que es importante reconocerlos y dejarlos ir como globos, para no engancharse en ellos (Badia, A. 2023). Así mismo, ayuda a la reducción del estrés, la ansiedad, las crisis de pánico, la agorafobia, la fobia social, la depresión, trastornos alimenticios, adicciones, razonamiento verbal y lograr un mayor nivel de conciencia de uno mismo (Kurtz, R. 2009).


Con respecto al segundo factor, la no violencia, es importante profundizar es el de la no violencia, la no violencia es hacer sentir a la otra persona segura, relajada, comprendida, acompañada en su trabajo emocional, y eso se logra a través de mensajes, tanto verbales, como corporales, la o las personas se sentirán apoyados, que no van a ser juzgados, criticados, sino todo lo contrario que los van a apoyar.


Así mismo, se debe de ofrecer un lugar cálido, en donde es importante tomar en cuenta el tipo de iluminación, los niveles de ruido, los colores, la ventilación, la temperatura, olores relajantes y, en su caso, música de fondo. Todo lo anterior ayuda crear un clima relajado, familiar para que, en el caso de los estudiantes, puedan bajar sus mecanismos de defensa (Aesthesis, P. 2017).


Con respecto a la organicidad, hay que reconocer que el ser humano se le puede ver como un sistema, ya que se generan un sinnúmero de interacciones entre los elementos, tanto internos como con elementos externos, por consiguiente, se puede afirmar que el ser humano es un sistema abierto (ya que intercambia materia, energía e información), autopoiético (es un sistema capaz de reproducirse y mantenerse por si mismo) y dinámico (experimenta cambios y transformaciones con el tiempo) (García, H. s/f).


Los sistemas, como es el caso del ser humano, se rigen por las siguientes leyes (García, H. s/f)-:


1.- El todo es más que la suma de las partes.

2.- El todo es insuficiente, incierto, conflictivo, lo anterior derivado de que el ser humano es parte de otros sistemas, como el social, el medio ambiente, el económico, etc., por lo que convierte al todo, o sea el ser humano, en insuficiente, puesto que forma parte de otros sistemas, es decir, es el todo y parte al mismo tiempo.


Por tal razón, hay que reconocer al estudiante como parte del todo y que el todo influye en este elemento, es decir, si se requiere trabajar académicamente con el estudiante, e incluso con el profesor, hay que considerar el todo en donde se desenvuelve ellos mismos.


El siguiente elemento es “integración mente – cuerpo – espíritu”, lo que se busca con este elemento es la búsqueda del auto cuidado o el cuidado de sí mismo (Rodríguez, V. 2005). Algunas de las terapias que se recomiendan para trabajar la conexión mente – cuerpo – espíritu son yoga, tai chi, meditación, técnicas de respiración, reiki, entre otras, las cuales ayudan al tratamiento de las siguientes enfermedades: desórdenes músculos – esqueletos, desórdenes gastro intestinales, desórdenes cardiovasculares, entre otros.


Se busca ver al cuerpo humano de una manera holística, es decir, que el análisis y la comprensión  de cada objeto de estudio se debe de llevar a cabo de forma general y no de forma individual, ya que así se podrá comprender y tener un mayor entendimiento de su continuidad, situación que no se podrá realizar si se disecciona en partes, por consiguiente, es necesario tratar al paciente de una manera holística

Con respecto a que somos seres interdependientes, somos una unidad, eso significa que necesitamos de los demás para sobrevivir, para desarrollarnos y mantener nuestra salud emocional en buen estado. La interdependencia nos trae beneficios, pero también nos trae costos, como por ejemplo (Sanz, E. 2022):


  • A nivel emocional: las emociones producidas por nuestras relaciones sociales nos dan como resultado beneficios, así como también costos
  • A nivel social: es el estatus, la apariencia social y las situaciones sociales que vivimos gracias a que somos seres sociales
  • A nivel instrumental: Al relacionarnos con otras personas, nos ayudan a resolver tareas, actividades, a realizar el trabajo
  • A nivel de oportunidades: Con las relaciones sociales se tienen un sinnúmero de oportunidades, pero también se tienen costos


Es necesario comentar que se tienen dos extremos dentro de las relaciones sociales, la primera de ellas es la dependencia, en la cual, las personas llegan a dar más de lo que reciben en sus relaciones sociales, pero a un costo muy elevado. En cambio, las personas independientes, carecen de relaciones profundas y significativas, así como lo que aportan dichas relaciones.


Por lo que la interdependencia es una posición intermedia y equilibrada, la cual tiene las siguientes características (Sanz, E. 2022):


  • Las relaciones son equilibradas y equitativas, es decir, las personas en este tipo de relaciones dan y reciben, beneficiándose ambas partes
  • Se tiene una confianza mutua, lo que permite profundizar en la relación a nivel personal y emocional
  • Se tiene la oportunidad de valorar las relaciones, las cuales nos ayudan a cubrir nuestras necesidades de afecto, pertenencia y reconocimiento


La interdependencia está vinculada a la teoría del intercambio social, la cual habla de que las relaciones humanas se crean y se terminan debido de un análisis de costo beneficio, lo que significa que se optan por las relaciones que aportan mayor beneficio a un menor costo (Sanfeliciano, A. 2022).



Fuente: elaboración propia.


En la gráfica anterior se puede apreciar los cinco elementos que requiere el método Hakomi, que, sin ellos, no se podría dar un trabajo pleno, pero que además, cada uno de los elementos también requieren el Hakomi para aportar y crear un método más completo.


Por consiguiente, se recomienda que, además de las teorías pedagógicas, el docente práctique el método Hakomi para mejore como persona, así como su conexión con los alumnos y así poder impartir las clases de una mejor manera.


Referencias

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